"Zigarrillos"

                                                            Para P.D  
Paso quince horas encerrado en este kiosco; vendo diarios, revistas, bics, cigarros.

   Durante los últimos seis meses, cada tarde pasaba una bellísima mujer. Me pedía “cigarrillos” con un leve acento español. Hace poco supe que era escritora. Su manera de mirarme, como pidiendo auxilio, me seducía. La semana pasada me atreví a decirle que tanto humo le hacia mal. Me miro y sonrió con tristeza. A los dos meses me sentía enamorado; desdentado y todo, pensaba que mi amor le borraría esa aureola de tristeza. 
       Ayer se me nublaron los ojos cuando leí en el diario que se había suicidado.   

Lunes 9 de Marzo 2015, 21:30           


"Patmos"


       Los niños y adolescentes pasan una gran cantidad de horas en los establecimientos educacionales. En el colegio o liceo se suelen robustecer las virtudes que se suponen fueron enseñadas por los padres.
         Pero el colegio tiene, además, una misión poética: enseñar que el mundo es una caja de Pandora y que la facultad del “conocer” da la posibilidad de embarcarse en una de las aventuras más gratuitas y maravillosas que Dios ha regalado al hombre.
          Esa misión a veces se ve entorpecida con una férrea disciplina que, en vez de dar alas, las corta. La memoria es una de las maravillas que cada vez más se dejan de lado. Si, está bien; no se trata de repetir como loro, hay también que comprender, pero ese  “comprender” tiene que quedar y no hay otro lugar para conservarlo que la memoria. Para eso están los libros, dirán algunos. Sí, pero nadie anda con un libro bajo el brazo para poder identificar un roble de un ciprés.
            Veo por televisión “La Belleza del Pensar”. Entrevista a Ernesto Rodríguez, llamado por sus alumnos “mister Keating”. Habla del espíritu con que se fundó un muy buen colegio de  Viña del Mar:“Patmos”  
         De vez en cuando las circunstancias permiten el encuentro de hombres notables,  capaces de romper con las camisas de fuerza con que se aprisiona la educación formal. Eso es lo que ocurrió con el Patmos. A fines de los cincuenta se fundó en Viña del Mar un colegio que quería romper con un anquilosado sistema educacional. Y lo lograron. Hoy ese colegio aun existe y no ha perdido su fuerza original. Lo digo con conocimiento de causa pues fui alumno del colegio en los años 70. Su director, en aquellos tiempos era don Willie Rowlands. Han pasado cuarenta años y todavía recuerdo sus maravillosas clases de “orientación”  en primero medio. Nos hablaba con sencillez y profundidad acerca de Ortega y Gasset, Jaspers, Heidegger, Kierkegard, etc. Gracias a él, los que fuimos sus alumnos, supimos muy temprano que no debíamos convertirnos en  los “hombres-masa” de los que hablaba Ortega y que, para no serlo, debíamos leer, aprender a descifrar el mundo, a interesarnos por la música, la literatura, las matemáticas, la filosofía,  pues todo ello contribuía a hacernos mas libres y por ello, mas felices.
       De vez en cuando me topo con “Willie” en alguna calle o librería y siempre he lamentado el no querer invadir su privacidad para decirle: “Muchas gracias Willie Rowland”
                            
Domingo 8 de Marzo de 2015, 21:30


Sábado 7 de Marzo 2015, 22:30



"Sandy Point"



Can you remember those faraway days full of wind?
Can you retrieve the little lakes with frost?
Our distant place has been with us nourishing our dreams in these warm cities
We meet to remember the sadness, the loneliness the magic held in those cold waters that sustained ours young's dreams about love and be loved.
But it was necessary to wait for the snow that always used to fall slowly like the hours that ran through Maria Behety 
The big, old hulk, where your eyes found promises it is still there waiting for you to come back with your children to say that its promises
have come true.
                     

           


Viernes 6 de Marzo 2015, 21: 15

      "Intercambio"  (VII)

       A la mañana siguiente me despertó el suave ladrido de un perro negro que encontré notablemente parecido a mi. Me levanté, sintiendo que algo tenia adherido al cuerpo pero no le di importancia. Esperé dando vueltas alrededor del cajero aguardando que alguien abriera la puerta.       
       El perro seguía mirándome fijo y moviendo la cola lentamente. A los diez minutos entro una señora muy delgada que me miró directamente a los ojos diciéndome: “buenos días”. La mire extrañado porque el tono con que me lo dijo no tenia esa cadencia condescendiente con el que algunos seres humanos se dirigen a los animales.  Solo atiné a mover la cola, pero en ese momento sentí que los extremos de mis labios se estiraban hacia arriba.          
   Salí del cajero y el perro negro seguía mirándome. Me extraño verlo desde una perspectiva distinta, como si lo observara desde arriba. Solo alcance a dar unos diez pasos cuando súbitamente me di cuenta que tenia adherido un maletín a mi….mano.


Fin.