Sabado 25 de Abril 2015, 23:15




Recuerdos: The Marshall School.


             Entrábamos a las nueve. A las diez salíamos al primer recreo (duraban como una hora...)  Nos íbamos con Rajambulabahue al Monty a comprar pan recién salido. Después, nos sentábamos en los jardines de Tobalaba o Pocuro y hablábamos de cine, libros, pintura. A veces Miss Mary nos correteaba para que volviéramos a clases. Creíamos que la vida iba a ser muy entretenida y feliz. A los pocos años se suicido Any, a mi me dejó la princesa y anduve enojado con la vida muchos años. Cada cierto tiempo paso por ese lugar y, al mirarlo, los extremos de los labios tienden hacia abajo. Lástima no haber sabido que eso era la felicidad.

“Cerrajero” (XLIV)


        Ricardo se dirigió al edificio de la Defensoría en donde le dieron la dirección del abogado que lo representaría en la audiencia. Caminó lentamente hasta llegar a la Plaza Sotomayor. Entró al edificio señalado, subió al ascensor y marcó el noveno piso.
       “Buenos días. Usted es Marianela imagino?”
       “Si. Usted don Ricardo. El abogado está por llegar; tome asiento”
        “Gracias”
         A los pocos minutos llegó el abogado.
      Ricardo supo inmediatamente lo que había pasado.
       “Don Ricardo?
       “Si”
        “Pasé por aquí… tome asiento y cuénteme..”
         “No cuénteme usted…”
         ¿A qué se refiere?
         “A que el día martes 10 de Marzo, alrededor de las nueve de la noche usted comenzó a escribir una historia en la que yo soy el protagonista. Describió mi vida actual, algo de mi adolescencia y me metió en un problema. Ahora tiene la obligación de solucionarlo. Me creó… me hizo hacer cosas que yo no hubiese hecho, me trajo a este mundo extraño...”
            “Don Ricardo: aunque suene raro yo no le he dado vida… la vida se la han dado los lectores;  Horacio, Vana, Alberto, Paola, Gustavo, Marcela, Carlos, Claudio… en fin, todos lo que fueron leyendo esta historia. Miré, la razón por la que usted mismo se notaba físicamente cambiado era porque cada uno de los que leía el cuento se lo imaginaba de manera diferente; lo mismo con cada uno de los personajes; quizá alguno imaginó que su amiga Gloria se parecía a una actriz italiana; que su amigo Pedro era gordo, que usted trabajaba en tal o cual banco preciso, que era muy moreno o alto o flaco,  en fin cada uno de los que leyó esta historia le dio un cuerpo determinado; usted sólo existe en la medida en que ellos, al leer esta historia, van llenado con su imaginación lo que yo no digo. En resumen, usted no tiene existencia real así que que no debe preocuparse. Además, el cuento termina hoy, con esta conversación... Mañana, cuando se levante, el espejo no le devolverá su imagen o tal vez una muy diluida, todo dependerá de cuantos y con que intensidad lo recuerden los lectores, así  que esté tranquilo. Ya sabe, no habrá formalización…; no habrá cárcel. No hay Matamala ni nada. Usted solo existe en la medida que hay personas que leen lo que escribo….
       El abogado escuchó unos suaves golpes en la puerta de su oficina; Marianela, su asistente asomó la cabeza.
        “Perdón don Juan, como lo sentí hablar, pensé que había alguien más….
         “No Marianela, sólo yo… imaginando en voz alta el final de una historia”


Fin.

Viernes 24 de Abril 2015, 23:45

"Cerrajero” (XLIII)



            “Si. Pero todo está terminando y comenzando al  mismo tiempo…”
            “No te entiendo Ricardo… “
            “El viernes, después de la audiencia, si quedo libre, te lo explicaré, sino en el Resort del Camino La Pólvora…”
            Caminaron tomados de la mano a lo largo de la Avenida Brasil hasta desembocar en la plazoleta de la intendencia.
      Cuando pasaban por un blanco y antiguo edificio Ricardo dijo:
            “Mañana tengo que venir a buscar aquí la dirección del abogado…, ¿tienes hambre?
            “Si..”
            “Pasemos al Moneda de Oro… “
            Entraron. Ambos pidieron pisco sours y lomo a la pimienta con arroz…
            Después de cenar, caminaron hasta el departamento de Ricardo. Durmieron abrazados. A la mañana siguiente se ducharon juntos. El agua que caía sobre sus rostros impedía que, recíprocamente, advirtieran las lagrimas que resbalaban por sus mejillas”
            Al salir del edificio se abrazaron:
            “Que te vaya bien amor…”
            “Me irá, ya sé lo que tengo que hacer…”

(Continuará)

Jueves 24 de Abril 2015, 23:55


“Cerrajero” (XLII)



            Se despidieron y acordaron volver a verse el próximo lunes. Ricardo caminó lentamente por la Avenida Pedro Montt y al llegar a calle Rodríguez dobló hacia Avenida Brasil. Se sentó en un escaño y prendió un cigarro. Recordó su infancia, sus tiempos de estudiante. Sonrió levemente al recordar qué, precisamente en esa cuadra había participado en una protesta el año 1984 y cómo un carabinero lo había dejado ir después de haberlo detenido un par de minutos. Tantas cosas han pasado; enfermedades, pérdidas, cesantía, trabajo, fiestas, veranos, inviernos, soledades. Todo lo que había vivido lo sentía como un cuento, un cuento que estaba próximo a terminar. Se miró las manos, los zapatos. Prendió otro cigarro y llamó a Gloria.
            “Hola”
            “Hola”
            “Como te fue. Bien, hablé con Pedro y me dice que no es nada complicado. Que lo principal es que el local esté bien ubicado y lo llene de chucherías…”
            “Y lo vas a hacer”
            “Yo creo… pero esperemos el viernes. Mañana voy a ver al abogado. Hoy llamé. Me dijeron que tenia que haber pedido hora con antelación y no a dos días de la audiencia…”
            “Ya, yo te acompaño… “
            “No, quiero ir solo. Me vas a acompañar a la audiencia del viernes, eso es mas que suficiente…. No sé porqué pero hace días que presiento que en cualquier momento voy a desaparecer… diluirme… , es una sensación rara… como te dije el otro día, como si no existiera realmente, incluso tú, me pareces sacada de un sueño …. me siento extraño”
            “Si es verdad, has estado raro estas ultimas semanas, incluso físicamente; hay días en que te veo mas flaco, al otro día más alto, al siguiente con los ojos más negros… Es increíble como la tensión cambia a la gente…”
            “Y bueno, hoy es miércoles… mañana voy donde el abogado y el viernes a las 9:30 sabremos que pasa con tu amigo..”
“¿Amigo?”
“¿Tu amor?
“Tú para mi… y ¿yo para ti?

(Continuará)

Miércoles 22 de Abril 2015,  22:45