"Ñuñoa Cuántica" (X)



    Giulio quedó desconcertado.
  “¿Twiggy Duncan? jamás he escuchado ese nombre” dijo Giulio.
  No daba crédito a lo que veía. El formulario estaba escrito con su letra, incluyendo el misterioso nombre de Twiggy Duncan.
  “Doctor, no se preocupe, todo fue un error. Su habitación es la 2105, justo al frente de la que usted me decía, probablemente se equivocó. De hecho la señora Duncan le dejó este recado” dijo el recepcionista, acercándole un pequeño sobre blanco.
  Giulio tomó el sobre pero no lo abrió de inmediato. Camino hasta el vestíbulo y se sentó en un amplio sillón. Miró el sobre y no pudo dejar de sentir cierto pudor al abrirlo.
“Amor:  Fui al centro a comprar regalos para los niños. Te llamó el doctor Vacuez y me encargó decirte que tu exposición estuvo magnifica, que te felicitaba. Que nos invita a cenar en su casa. ¿Qué te parece? Después de las comprar voy a almorzar con Wanda por lo que llegaré como a las tres y media.
Twiggy.

(Continuará)



Sábado 13 de Septiembre de 2015, 11:55

"Ñuñoa Cuántica" (IX)


“Esta bien. Estaré en el hotel en veinte minutos y aclararemos el asunto”, dijo Giulio.
 Sacó del bolsillo el mapa de Santiago y marcó el punto exacto en dónde estaba su casa.
 Caminó hasta Avenida Echeñique; hizo parar un taxi y se dirigió hasta su hotel.
 Al entrar notó de inmediato algunos cambios. La recepción parecía mas amplia, las mesas más pequeñas y el uniforme del recepcionista muy distinto.
 “Buenos días. La llave de la habitación 2005 por favor”
 El recepcionista miró su registro.
 “Señor, debe haberse confundido. Esa habitación está desocupada desde hace tres días”
 “No puede ser, salí sin la tarjeta y por ello memoricé el numero de la habitación”
 “¿A nombre de quien está registrada?”
 “Giulio Leporetti y señora”
 Déjeme ver. Si, figura usted pero el nombre de la otra pasajera no es el que usted me indica; aquí aparece como la señora Twiggy Duncan.
“No puede ser. Mi mujer es Sharam Bitta, nos registramos hace tres días”
“Señor, vea usted mismo” dijo el recepcionista acercándole el libro de registros.

(Continuará)

Viernes 11 de Septiembre de 2015, 22:30
 

"Ñuñoa Cuántica" (VIII)




Por un momento le aterró la idea de no poder escapar del sueño o ilusión.
Bajó rápidamente a la planta baja. Se acercó a la cocina y viendo a su madre limpiándose las manos en el delantal; desde la ventana pudo verse a si mismo ojeando el libro “El cuerpo humano en Imágenes”.
 Salió a la calle y se tranquilizó cuando vio salir unos pasajeros del hotel. Caminó unas cuadras y antes de doblar la esquina miró por última vez su casa: allí estaba; caminó unos cuantos metros y se devolvió a confirmar su existencia.
 Buscó su celular y marcó el teléfono del hotel.
 “Buenos días,  por favor me comunica con la habitación 2005.
 “En un momento señor, espere unos segundos…”
Miró su reloj; eran las once y treinta. No hubo alteración del  tiempo, pensó.
“Señor, me confirma el numero de la habitación”
“Habitación 2005”
“Puede que se haya equivocado. Esa habitación no ha sido ocupada desde hace tres días”
“Por favor, busque en el registro; pasajera Sharam Bitta”
“Un momento por favor”
Giulio volvió a mirar la hora. Tal vez salió de compras, pensó.
"No señor, no tenemos registro de pasajera con ese nombre..."


(Continuará)

Jueves 10 de Septiembre de 2015, 21:30

"Ñuñoa Cuántica" (VII)


 Durante un momento quedó pensando que tal vez todo era un sueño. Pero la realidad se imponía; los ruidos, el olor a pasto mojado, las nubes que se movían lentamente; todo era real.
 Se levantó y entró nuevamente a la cocina. En ese momento, su madre estiraba el brazo para cambiar el dial de la vieja radio, sintonizando  “El reporter Esso”; sintió nostalgia.
 Después de un rato decidió recorrer la casa. Subió hasta el segundo piso, entró a su pieza y vio su juego de Química Fantástica, la locomotora Marklin y su querido libro de experimentos mágicos. Luego fue a la pieza de su hermana y sonrió al ver el poster de Elvis Presley y el bastón de hockey arrimado junto a la cama.
 Miró su reloj pero el minutero estaba detenido; de pronto sintió la urgente necesidad de salir … o despertar.

(Continuará)

Miércoles 9 de Septiembre de 2015, 21:00

"Ñuñoa Cuántica" (VI)


 Un extraño impulso lo hizo entrar justo en el momento en que su madre cerraba la puerta. La siguió hasta la cocina. “Esta haciendo tallarines con pesto”, pensó Giulio. A los pocos minutos confirmó que él era invisible para su madre. Salió hacia el  patio y se vio a si mismo, de siete años, leyendo una revista de caricaturas: “Han pasado cuarenta y siete años y sé qué estaba leyendo: una U2”, de guerra” pensó.
 “Giulioooo, a comeeer” escuchó gritar a su madre. El niño dejó la revista sobre una pequeña mesa de fierro y se dirigió a la cocina.
 Giulio se quedó mirando el lavadero igual a cómo lo había visto desde la terraza del hotel.
 Se sentó en la hamaca, percibiendo que su cuerpo no ejercía presión sobre la lona. 
 Levantó de la mesa el ejemplar que leía,  comprobando que efectivamente era U2; buscó al final de la ruma de revistas un libro grueso. Lo observó y se acordó inmediatamente: era el regalo que su amigo Horacio le había dado hacia un mes, para su cumpleaños: “El cuerpo humano en Imágenes”

(Continuará)

Martes 8 de Septiembre de 2015, 21:45

"Ñuñoa Cuántica" (V)

       
 Salió del hotel con la dirección en la mano. Tomó un taxi entregándosela al chofer. A los diez minutos ya estaba en Coventry;  fijó su mirada en la terraza del hotel, como temiendo no encontrar lo que buscaba.
  “Aquí es señor, la numeración corresponde a este hotel”
  “Si, no se preocupe. Aquí es donde vengo”
   Se bajó del auto y al cerrar la puerta se enfrentó con la casa. Allí estaba, igual como hace un par de días.
  Se acercó a la reja de entrada; presionó el timbre sin sentir el contacto con el  botón. Esperó. Tocó nuevamente y esta vez escuchó pasos que se acercaban a la puerta.
    Una mujer de no más de treinta años apareció. Giulio quedó pasmado pues la reconoció de inmediato: era su madre.
 Después de abrir la puerta, la mujer frunció el ceño y miró hacia ambos lados con curiosidad.
“Estos niños, cada vez más coléricos..”
 “¿Mamá?”
 La mujer no respondió. Giulio sintió que la mirada de su madre lo traspasaba, como si su cuerpo fuera aire. 


(Continuará)

Lunes 7 de Septiembre de 2015, 21:00 



"Ñuñoa Cuántica" (IV)



     Durante el camino de regreso Giulio guardó silencio. No daba crédito a lo sucedido. Estaba acostumbrado a dar explicaciones racionales, sin embargo ahora no podía entender lo que había pasado. Pensó que tal vez era verdad lo que le decía su mujer; que la intensidad del sueño hizo que mezclara la experiencia del día anterior con una visión ilusoria. No obstante, algo le intrigaba: cuando preguntó si lo dejaban subir a la terraza del hotel dijo que quería ver su casa de la infancia desde lo alto. El botones había consultado al gerente y éste dado la autorización. Ninguno había cuestionado su existencia.
    Esa noche volvió a soñar, pero está vez, con ecuaciones que se esforzaba por resolver. Se despertó con angustia y decidió volver solo a visitar su casa.
   Cuando se duchaba su mujer despertó.
  “¿Vas nuevamente?”
  “Si. Debo comprobarlo”
  “¿Y si vuelve a estar?”

  “Te llamaré para que vayas”

(Continuará)

Domingo 6 de Septiembre de 2015, 22:00