"Neva"



    Neva nunca imaginó que un simple aviso, leído en una revista de turismo, cambiaría su vida. Hija de padres polacos, acostumbraba a recorrer el país, pasando temporadas en distintas ciudades.      En uno de esos viajes llegó hasta sus manos una revista de pesca. Neva pensó en pedirle a la azafata que se la cambiara pero le llamó la atención la  acogedora cabaña impresa en la portada; debajo, un anuncio escrito con letras amarillas: “concurse y gánese seis meses en este maravilloso refugio”. Curiosa, buscó las instrucciones en la revista; se trataba de escribir algo sobre el arte-deporte de la pesca. La revista mostraba el interior de la cabaña y su ubicación no podía ser mejor: frente a un lago que hace años quería conocer.  
    Sólo en la infancia, acompañando a su padre y tío,  Neva había presenciado el apacible y paciente arte de la pesca.
    Apenas llegó a su departamento encendió el computador y se dio a la tarea de escribir acerca de algo que desconocía, pero que sospechaba era maravilloso para quien le gustara. A media noche terminó la última corrección, lo transformó en PDF, se invento un seudónimo y apretó enter para que su pequeño ensayo volara hasta el lugar en que seria evaluado.
   A la una de la madrugada, después escuchar las  noticias en la vieja radio, se quedó dormida.
  … se vio a si misma perdida en un bosque, con mucha hambre, con ganas de llevarse algo a la boca, de comer un pedazo de pan. Traga saliva pero eso aumenta su hambre. Todo parece flotar. Camina hasta que sobre un tronco ve un rico sándwich rebosante de queso y jamón; mira hacia ambos  lados por si el alimento tiene dueño; nadie. Lo levanta y le da un gran mordisco. En el mismo instante que el gran pedazo comienza su descenso desde la boca,  siente que una aguja fina y enrollada como un ancla se le clava entre la garganta y la parte posterior de la lengua; siente que se asfixia y que algo la arrastra hacia la tierra…..

   Neva despierta sudorosa pensando en cómo mueren los peces.

Jueves 24 de Septiembre de 2015, 21:00

"Ese tipo de alteración"



    No era la primera vez que a Fernando lo enviaban a hablar con un psicólogo. En dos, de los tres últimos trabajos, le habían pedido, por favor, que “se tratara”.
 A pesar sus míticas explosiones, nunca lo despidieron, aunque motivos les sobraban. La razón era que Fernando tenia un magnetismo especial para encontrar buenos clientes y sumarlos a su exitosa lista de "primes". Las empresas le perdonaban todo, pero en la japonesa "Yukkio" le pidieron nuevamente que fuera al psicólogo

 A pesar de su negativa inicial, cedió, cuando el mejor cliente reclutado ese año, le pidió como “favor especial” que accediera a lo que la empresa pedía. El mismo cliente se encargó de buscar y encontrar el mejor especialista en “ese tipo de alteración”.Llegado el día acordado, Fernando llegó a la hora y no tuvo que esperar.

  Después de veinte minutos en los que hizo una breve relación de su vida, el psicólogo, sacándose los lentes y acariciándose el origen de la nariz con dos dedos, dijo:
“Mmm, ya tengo su diagnóstico…
Fernando no podía creer lo que escuchaba.
Permítame poner en duda  ese instantáneo diagnóstico, señor ”
“Escuche primero y luego me dirá si estoy o no en lo correcto…”
“Diga..”
“Es bastante sencillo Fernando. Usted nunca admite cuando está equivocado…”
“Ah no! He conocido tontos, pero usted acaba de ascender al primer lugar. Durante veinte minutos sólo he hablado yo, usted no ha tenido oportunidad de saber si reconozco o no reconozco que estoy equivocado…y a los segundos después me dice que tiene mi diagnostico…” dijo Fernando.

El psicólogo lo miró con desprecio al tiempo que 
se levantaba y le mostraba la puerta.

Miércoles 23 de Septiembre de 2015, 20:30

"Madeleine"



   A los quince años, cuando escuchó a su profesor de literatura contar lo de un escritor francés y dé cómo las galletas Madeleine le habían gatillado la evocación de un tiempo pasado, Manuel quedó impresionado. Pensó inmediatamente que algo similar ocurría con los perfumes: le bastaba sentir el aroma de la colonia Atkinson para recordar a su padre; de los jazmines, para revivir su feliz infancia en el campo; el de las panaderías para recordar Loreley con Echeñique, esquina de su primer amor. Este descubrimiento, simple y común a todos, determinó que estudiara biología, dedicando muchos años a investigar el mundo de los sentidos. Eso, hasta que un día descubrió algo que iluminaría y mezclaría todo, abriendo un nuevo ámbito: una sencilla frase que pronuncio en un congreso en Brasil después de escuchar, en una lluviosa tarde, a Antonio Carlos Jobim y Frank Sinatra: “la música es el perfume del oído”

Martes 22 de Septiembre de 2015, 21:45

"Tigres y leones"

    Julián había dejado el alcohol y las drogas hacia más de tres años. El delegado había logrado convencerlo  de que, si dejaba los vicios, le cambiaría la vida. Pero el tiempo pasaba y lo prometido no sucedía. Los primeros meses se levantaba temprano y salía en busca de trabajo. Se presentaba en las barracas y se ofrecía para “lo que fuera”, pero no le daban la oportunidad que buscaba. Recorrió caletas, ferias y almacenes, sin éxito. Comenzó a encerrarse en su casa y todos en el barrio se  preguntaban qué hacia para alimentarse. Un vecino dio el alerta cuando desapareció su gata “Molicie” pero no le prestaron atención; semanas después fue el perro de la señora Yolanda. El miércoles decidieron llamar a la policía para denunciarlo. El funcionario golpeó insistentemente la puerta pero nadie acudió. Le instaron a que rompiera la chapa y entrara a la fuerza, pero el policía les explicó que no podía hacerlo pues no era evidente que se estuviera cometiendo un delito.

 Los afectados improvisaron una reunión y decidieron interponer una denuncia, que tampoco tuvo el efecto deseado. Pasaron algunas semanas hasta que un día, el presidente de la junta de vecinos llegó con la noticia. Lo había visto trabajando en el zoológico; que estaba muy bien, bastaste más gordo y encargado de alimentar a los famélicos tigres y leones.

Lunes 21 de Septiembre de 2015, 21:00