"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XXIX)


              Arturo supo de inmediato que, de aceptar, tendría pocas probabilidades de irse.
              - No, gracias.
              - Tome oiga, no sea tímido – dijo la mujer acercándole el vaso al pecho.
             - Le dije no gracias, y no es por tímido.
              La mujer caminó hasta el extremo de la barra y le dijo algo al oído a su amiga que, en ese momento, se pintaba los labios. Arturo buscó a Verdecito, pero no lo encontró. Luego a don Ángel y, cuando se cruzaron las miradas, agitó la mano, despidiéndose. Don Ángel lo miró y no hizo gesto alguno.
              Había subido tres peldaños, cuando sintió que le agarraban el tobillo, por lo que pego un tirón con fuerza: era Verdecito.
                -¿Ya se va compadrito?
             -No huevón, vengo llegando, dijo Arturo con áspera ironía.
              Siguió subiendo la escalera y al llegar al rellano, avanzó por el pasillo sin  mirar atrás.
            Salió del local y caminó lentamente hasta el paradero; esperó un rato y al ver que el bus demoraba, decidió caminar hasta el plan.

            Pensaba que todo lo sucedido era una especie de mal agüero. El amigo de Verdecito era, sin duda,  un traficante y, a juzgar por la mirada que observó una vez que el estrafalario personaje se había sacado las gafas ahumadas, era también peligroso. Recordó los repetidos consejos de su tía Sonia, para que se hiciera de buenas amistades, “dime con quien andas y te diré quien eres” era una de las frases que repetía a lo que él contestaba: " me tiene chato con sus frasesitas tía". También se le vino a la cabeza don Aldo Betancourt y no pudo evitar sentirse culpable cuando recordó que el viejo le daba muy  buenas propinas por trabajos sencillos y ahora él, estaba planeando robarle. Suspiró.

(Continuará)

Viernes 25 de Diciembre 2015, 22:30

Feliz Navidad

 ¡Feliz Navidad!

    A todos mis amigos, conocidos y desconocidos que leen este blog les deseo una muy feliz navidad y un próspero año nuevo.

    Quiere agradecer especialmente a Vana,  Paola y Horacio que con sus diarias visitas me ha estimulado a seguir contando las historias que se me ocurren. Los quiero mucho.

    Un abrazo y los mejores deseos.

Juan Jose

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XXVIII)



          Roberta pensó que lo que su amiga esperaba escuchar invadía su intimidad y que, además, contarle detalles no era necesario.
           -“Pero Isabel, no esperes que te cuente todo con lujo de detalles. Solo te puede decir que fue maravilloso. Una experiencia que nunca había tenido en mi vida. Todo lo hizo lentamente, con suavidad, mezclando conversaciones, caricias, juegos y risas. De verdad que cumplió su promesa: me sentí amada, protegida, valorada.
           -“Mish… de verdad que no me entra en la cabeza que el vie… que bueno, un hombre de su edad te haya hecho sentir tanto…”
      -“Eso y mas… inolvidable; te diría que lo único que me anduvo asustando un poco fue lo que me habló al final” dijo Roberta mientras sorbía un trago de agua.
       -“Pero qué te dijo, y dale con contar todo hasta la mitad”
        -“Me dijo que lo único que no quería era que lo engañara, que le pusiera el gorro; me reí un poco porque no conocía esa expresión: poner el gorro; que era extremadamente celoso, que haría esfuerzos para no serlo conmigo, pero que era algo que le costaba evitar. Que si conocía a alguien que me atrajera, se lo dijera de inmediato. Que no soportaría que lo engañara. Me lo dijo muy serio y con un tono como de amenaza”
        -¿Ha? Pero el puro tono… ¿no te amenazó?”
      - No, pero la forma en que  me lo dijo, como serio, como trágico, me asusto un resto. En ese momento imaginé que tal vez su señora lo había traicionado, o algo así, porque lo noté como traumado con el tema”
     - Bueno, tienes que tener cuidad con eso, tu cachai, el femicidio y toda esa onda”
     - Si lo sé, pero eso no empaña nada todo lo bueno que paso hoy…”


(Continuará)

Miércoles 23 de Diciembre de 2015, 23:30

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XXVII)


      El lujoso automóvil se desplazó por calles estrechas de la parte alta, desconocidas para Arturo; la música seguía a gran volumen y le costaba escuchar lo que hablaba su amigo Verdecito con el estrafalario personaje.                      Comenzaron a internarse en una población hasta llegar a una botillería. Estacionaron el auto y se bajaron. Arturo miró a Verdecito y levantó las cejas:
     -“¿Y? compadre ¿no le dije que tenia que hacer?” El gesto y la dureza del rostro suavizó la respuesta de su amigo:
    -“Ya, si queris te volai no mas poh, pero a te vay perder un espectáculo…. Angelito paga todo y las minas son de miedo…”
      -“Entraré un rato para conocer; pero ojo, si te digo que me voy, no armis escandalo”
     Entraron a la botillería. Ángel hizo pasar a Verdecito seguido de Arturo. Un hombre rechoncho y de gruesos bigotes les dio una efusiva bienvenida, invitándolos a pasar a la trastienda. Caminaron un trecho por un angosto pasillo para encontrarse al final con una escalera de caracol.          
        A medida que descendían se podía escuchar la música proveniente de un amplio subterráneo, repleto de gente; el fuerte olor a hierba, la música estridente y el espeso humo llenaban el espacio.
      Apenas vieron entrar a don Ángel, tres mujeres se le abalanzaron , abrazándolo.
          -“Tanto tiempo don Angel, estaba perdido… supimos que andaba en el norte; lo extrañamos mucho poh”
     -“Oigan, les quiero presentar a un amigo, Arturo, para que me lo traten bien…, es un poco tímido el muchacho..”
       -“Ja, ja, ja.. no se preocupe don Angel, ¿nos conoce o no? Aquí se lo dejamos hablando en lengua extranjera…”
       -“¿Se sirve un combinado Arturo?, dijo una de las mujeres.


(Continuará)

Martes 22 de Diciembre de 2015, 23:00

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XXVI)


         -“Llegamos a su pieza y tenun el velador, qu caja muy finasía todo arreglado; sobre el velador, que había separado de la cama, una botella de champaña en un jarro de metal; unos chocolates en una caja muy fina y un florero con rosas rojas. Ahí me anduve sintiendo porque era como si daba por hecho que yo le iba a aguantar poh, nunca tan fácil… Me ofreció una copa y me dijo algo así: Roberta, te has dado cuenta que no puedo resistirme, me cuesta mucho incluso dejar de mirarte pero quiero que sepas que nunca te obligaría a nada. Si no quieres que pase, no pasará; solo te puedo decir que si bien me atraes, nunca me perdonaría hacerte daño. No es mucho lo que te puedo ofrecer, salvo este corazón que te quiere desde el momento mismo que te vio
         -“Chuuu! el viejo se la sabe por libro…”
         -“Te dije que no le dijeras el viejo”
         -“Ya poh, que mas hizo don Aldo…?
         -“Bueno, ahí conversamos un rato. Yo le dije que tenia miedo que fuera a pensar mal de mi porque apenas lo conocía, pero que el beso me había gustado, que hacía tiempo que estaba sola, que  no sabia muy  bien que es lo que sentía;  quedó mirándome un rato y luego me dijo que el también era un corazón solitario, que sentía que podía amarme, no solo físicamente. Que sabia que la diferencia de edad era mucha pero que para él no era problema, pero pensaba que para mi podía serlo…”
        -“Y mientras le ponían entre pera y bigote…”
               -“Si, no tanto, un rico y suave champaña en unos vasos precioso. Como ya estaba oscureciendo, prendió una luz muy tenue y me volvió a besar.
              -“Ya poh ¿y?

             -“Chis no todo poh, ahí pasó lo que tenia que pasar. Al principio pensé que le costaría porque solo me acariciaba… todo muy lento…pero poco a poco se fue encendiendo … y yo con él”

(Continuará)

Lunes 21 de Diciembre de 2015, 23:00

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XXV)


      Arturo la acompañó hasta Rio Maule y se despidió. Estuvo a punto de pedirle su número telefónico pero,  en el último momento, pensó que no era conveniente: tenia muchas cosas para una nueva conquista. Cuando caminaba de vuelta al paradero del bus, vio que desde una auto elegante le hacían señas; no podía quién era: los vidrios ahumados de los vidrios se lo impedían.
      Siguió caminando hasta que el automóvil se detuvo frente a él. Manejaba un hombre de unos sesenta años, de chaqueta blanca, pañuelo morado al cuello y en las orejas perforadas, dos pequeños diamantes.
     -“Arturito… ¿qué andai haciendo por estos lados?… súbase compadre, andamos puro vacilando…” Era su nuevo socio, Verdecito.
        Por un momento Arturo vaciló, pero sabia que su negativa no seria bien vista por su amigo.
      -“Oiga, le presento a don Ángel… un viejo carreta que conocí en el resort…
Le llevo algunos segundos darse cuenta que se refería a la cárcel.
       - “Mucho gusto. Arturo”
       - “Más conocido como “después arreglamos” dijo Verdecito.
     - ¿Y? ¿Qué anda haciendo por estos lugares compadre?
       -“Vine a ver una amiga”
      -“¿Qué le parece el vehículo de mi compadre Ángel..? Una joyita, es un bembé del año poh..”
    -“Muy bonito y buenos parlantes… aunque sonarían mejor si bajaran el volumen poh”
      -“Chis, de entradita con exigencias su amigo” dijo Ángel, sobándose el pequeño diamante de la oreja izquierda”
      -“Nooo don Angel, si es buena tela Arturito… lo conozco del colegio. Oiga don Ángel ¿qué le parece si vamos a tomarnos unos combinados donde la tía Lucha”
         -“Yo no puedo; a mi me dejan en el plan…”
     -“¿Estai orgullosito?… ¿qué onda Arturo? ¿No te gusta el tapizado?
          -“Es que tengo que hacer”
       -“¡Que vai hacer vó! Ya, vamos nomá don Ángel… a este cabrito hay que domesticarlo; dos piscolas y unas sobrinas de la tía Lucha y queda suavecito…”
            Por primera vez Arturo se dio cuenta que se estaba involucrando en un ambiente del que le seria difícil salir.

(Continuará)

Domingo 20 de Diciembre de 2015, 22:00