“Contentura”




            El profesor llegó contento a su casa, después de haber hecho una clase que, por lo menos para él, había sido redonda. Pero la contentura se debía más a los alumnos que a su pasión permanente por enseñar. Ellos, probablemente, cansados por los trajines del trabajo, la familia, las preocupaciones cotidianas, habían realizado excelentes exposiciones, con buen lenguaje, entretenidas y, sobre todo, enriquecedoras. Tan contento llegó que se quedó dormido con una sonrisa, escuchando la lluvia y  pensando en la suerte que significaba volverse a encontrar con muchos de ellos en diciembre, para iniciar la maravillosa aventura de una filosofía con apellido.


Miércoles 5 de Agosto de 2015, 23:00

“Lucro”



            Al principio eran ocho. Los unía la rabia, y lo confesaban abiertamente: la rabia y la envidia; del pelo rubio y los ojos azules, de la belleza de mujeres de buena situación, de los  aromas de las grandes tiendas comerciales, de la corruptela política.
            Un par de atentados menores les sirvió para comenzar a recibir ayuda del extranjero y el grupo comenzó a crecer. Luego fue una “acción poética anarquista” lo que les dio más fama entre los grupos internacionales lo que también aumentó las cooperaciones. A los dos años, comenzaron los problemas internos pues Mijail, el tesorero, no rindió adecuada cuenta de ciertos gastos. Después de varias citaciones frustradas se acordó nombrar a Sylvain, quien tampoco logró poner orden.
            En la última reunión se acordó depositar el dinero en un banco, pese a la resistencia de muchos que consideraron que era venderse al sistema.

            El grupo se desarmó a los tres años, cuando Fuenzalida, apodado el “Chico Bakunin”, falseó la firma de Sylvain y se escapó a Bolivia con seis mil dólares. Corre el rumor que instaló una botillería llamada “Sacco y Vanocho”.  

Martes 4 de Agosto de 2015, 22:00 

“Cautín”




            Al llegar a su departamento percibió un extraño aroma; primero le recordó el olor del metro de alguna ciudad olvidada. Después de cambiarse de ropa, recorrió su pequeño departamento para descubrir el origen. Husmeó en la cocina, origen de la mayoría de los olores: nada. Después inspeccionó el baño: nada. Finalmente, al salir al pequeño balcón, el aroma se intensificó. Cerró los ojos para concentrarse y ver si acaso podía recordar exactamente el lugar o la circunstancia con que relacionaba el aroma.        
         Al abrir los ojos vio una pequeña voluta de humo que ascendía desde el balcón inferior. Lo supo de inmediato: era el olor de un habano, cómo los que solía fumar su padre mirando el fuego en las tardes lluviosas de Cautín. Fue a la bodega a buscar el viejo álbum de fotos y buscó en su memoria la mejor conversación de su vida. Lamentó estar solo y no poder compartir con nadie el maravilloso recuerdo.

Lunes 3 de Agosto de 2015, 23:00

"Un mundo demasiado grande"



            Coco Berger nació en Buenos Aires el 22 de junio de 1967. Su infancia no fue como la de cualquier niño. No jugaba y solo aprendió a decir algunas palabras necesarias: comida,  baño, sueño, radio. A los ocho años comenzó a dibujar en un pequeño cuaderno de tapas verdes. La primera señal que tuvieron sus padres estuvo relacionada precisamente con el cuaderno en donde siempre dibujaba vehículos de transporte: aviones, helicópteros, buques, trenes, etc. Cuando acabaron las hojas del cuaderno y su madre le trajo uno nuevo, lo tiró lejos. “Verde”, dijo. Su padre pensó que no era bueno complacerlo pues podía convertirse en un pequeño tirano si comenzaban a acceder a todo cuanto requería. Pasaron tres semanas. Coco se volvió más huraño, silencioso y ensimismado. Finalmente accedieron y le entregaron una cuaderno de tapas verdes, igual al antiguo.
            A los dieciocho años entró a la Academia de Bellas Artes. Muy pronto comenzó a destacarse como uno de los alumnos mas brillantes de su generación. Sin embargo no podía establecer relaciones con sus compañeros, no tenia amigos, no hablaba con sus profesores sino con monosílabos.
            En tercer año conoció a Fernanda que estudiaba escultura y era tan reservada como él. El romance surgió sólo con miradas, pequeñas e imperceptibles sonrisas y señales en códigos que sólo ellos entendían.
            Después de algunos meses Fernanda le propuso ir a una confitería en la calle Corrientes. Llegaron a las tres y media de la tarde y solo abandonaron el local cuando el dueño comenzó a toser y mirar el reloj insistentemente.
     Caminaron varias veces recorriendo la calle Lavalle y contándose intimidades increíbles que compartían: para ambos era la primera vez que dialogaban. Se reían cuando alguno decía una palabra poco usual, pues el otro advertía: “¿es la primera vez que la usas?” Siiii, y estallaban en carcajadas.
            Se confesaron que no entendían las bromas que sus compañeros hacían; el mundo les parecía demasiado ruidoso e inmenso, ambos temían  mirar a los ojos, les daba vértigo cuando alguien se les acercaba demasiado.

     Cuando  en el amanecer decidieron tomar un Remis les basto entrar al automóvil y percibir el fuerte olor a colonia que había en su interior para, sin decir nada, bajarse al instante. El intenso aroma dulzón los descompuso simultáneamente. En ese preciso momento se comprendieron, se abrazaron y hasta el día de hoy viven juntos y felices sin hablar mucho. El mundo aun les parece demasiado grande, pero han construido uno propio en solo ochenta y dos metros cuadrados, llenos de plantas, esculturas y pinturas tan silenciosas como ellos.



Domingo 2 de Agosto de 2015, 22:00

“Candidatura”



            Cuando el grupo de partidarios le propuso que se presentara como candidato, se dirigió al podio para agradecer el apoyo y el voto de confianza.
            “Y bueno,- dijo después de toser para aclararse la garganta - acepto encantado. Pocas veces se levanta un candidato desde las bases. Han escogido bien. Yo me comprometo a serles fiel. Pero antes, quiero decirles lo siguiente. Saben que nunca he sido muy trabajador, me tensa,  pero si acepto este nombramiento es precisamente porque me permitirá recibir una buena remuneración… “remuneración”, así se dice ¿no es cierto? No, dieta, bueno como se llame… como decía, me permitirá recibir una buena remuneración sin tener que trabajar mucho. Ustedes me conocen y saben que soy esencialmente egoísta, que me importan un rábano los demás y las cuestiones sociales me tienen sin cuidado. Sólo aspiro a llevar una vida lo mas cómoda posible; tengo muchas ganas de viajar a lugares exóticos, comprarme un auto, que digo, unos dos de lujo, de esos alemanes con insignia, conseguir mujeres preciosas, comer en buenos restaurantes, vestirme con ropa exclusiva de diseñadores italianos. Al principio no esperen mucho de mi, pues primero debo conseguir buenos puestos para mi circulo cercano, ya saben, la caridad empieza por casa y, también por una razón estratégica: la familia y los amigos cercanos son los que siempre apañan; pero bueno, después de unos meses comenzaré a conseguir buenos trabajos para cada uno de ustedes. Si me demoro, paciencia, saben que estas cosas se deben realizar con disimulo, pero insisto, no me anden molestando a cada rato.  Ayer me preguntaban, con bastante ingenuidad, cual seria el programa. La verdad es que  no tengo idea, yo tengo mi programa elaborado según mis conveniencias, por lo que nombrare un comité que elabore alguno. Pero primero hay que testearlo, debe ser diseñado de tal manera que llene las expectativas del mayor numero de electores. Tenemos que pensar que esto no dura para siempre.
            Finalmente quiero volver a reiterarles la confianza que han depositado en este servidor; si en unos meses más me ven soberbio, probablemente con unos diez kilos de sobrepeso y con una amplia sonrisa, es gracias a ustedes, sin su apoyo seguiría rumiando mi amargura. He dicho”

            El aplauso de la sala fue ensordecedor.


Sábado 1 de Agosto de 2015, 23:30