"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XV)

         Esa misma mañana, Arturo llamó a Verdecito para contarle lo sucedido: el viejo  ya no pasaba todo el día solo, tenia una empleada; lo bueno era que trabajaba puertas afuera y sólo iba dos o tres días a la semana, por lo que, si el trabajo se hacia de madrugada, Betancourt estaría solo. Su amigo le preguntó cuantas luminarias tenia la parte posterior del condominio, pues de estar muy iluminado tendría que ir el mismo día en que harían el trabajo y, con una honda, tirarle piedras a las ampolletas. Arturo quedo de ir antes del fin de semana para averiguarlo.
         El préstamo que le había hecho su amigo se estaba reduciendo rápidamente, por lo que se atrevió a pedirle un adelanto de lo que sacarían del trabajo.
      -“Pucha viejito, podría hacer un esfuerzo y prestarte otras cincuenta luquitas, pero tení que hacerla durar poh”
      -“Compadrito, las lucas de la otra vez se me fueron en pagar la pensión…"
      -“Bueno. Juntemono en el lugar de siempre como a las cuatro…”
    Arturo, para hacer tiempo y sin nada que hacer, fue a jugar las pocas monedas que le quedaban a  almacén.
       Puso en la ranura cuatro monedas de cien pesos y al instante aparecieron las tres cerezas; la maquina comenzó con la fanfarria y, sobre la bandeja ubicada debajo de la ranura, comenzaron a caer monedas. Arturo no daba crédito a lo que sucedía. Hacia tiempo que jugaba y nunca ganado, siquiera unos pesos. Contó las monedas apilándolas en montones de diez: ¡veinte mil pesos!

     Si Verdecito le prestaba los cincuenta prometidos, podría asegurarse el mes.

(Continuará)

Jueves 10 de Diciembre de 2015, 22:30

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XIV)

      A Betancourt le costaba disimular la excitación que las últimas palabras de Roberta le habían causado. Después de la extendida conversación, decidió invitarla al cine. Roberta se negó aduciendo que al otro día tenía que trabajar en la casa de un "señor" muy exigente. Betancourt no insistió. Al día siguiente, don Aldo se dedicó a ordenar su casa, guardando el álbum de fotos familiares,  la ropa de su mujer que aun mantenía en el closet y cualquier rastro de su vida pasada.
         Se probó las tenidas que había comprado, mirándose al espejo sonriendo, viéndose como un adolescente. Durante la tarde volvió a ver por milésima vez “Lo que el viento se llevó” en su primitivo Betamax. En la noche, le costó conciliar el sueño pensando que en veinticuatro horas vería nuevamente a Roberta.
       A las siete treinta sonó el despertador y Betancourt saltó de la cama como si le hubiesen llamado para alguna urgencia, aun sabiendo que Roberta no llegaría sino a las nueve de la mañana.
        Después de afeitarse, se duchó, cantando. Cuando estuvo listo, bajó a la cocina y se preparó un desayuno liviano.
        A las ocho y cincuenta y cinco, sonó el timbre. Betancourt se demoro unos instante en abrir.
    -“¡Pero qué madrugador! ¿Cómo está don Aldo?
    -“Bien pues. Que gusto verla Roberta, pero pase, pase”
        Después de comentar el tiempo y las noticias, Betancourt le explicó el funcionamiento de la lavadora, la ubicación de la plancha y el lugar en donde se mantenían las cosas del aseo.

    -“Roberta; tengo que salir para que me arreglen la basta de unos pantalones que compré ayer y luego pasaré un momento a ver a mi hermana… llegaré como a la hora de almuerzo… siéntase como en su casa”

(Continuará)


Miércoles 9 de Diciembre de 2015, 22:00

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XIII)

     -“Pero las cosas que tiene son valiosas. El mismo dice que algunos de sus cuadros valen millones…”
    -“Si poh, si se encaprichan con un cuadro, te  pagan lo que sea… tu cachai este país esta lleno de aparentes poh”
     -“¿Cómo aparentes…?
     -“Que les gusta aparentar poh…
     -“Arribistas…”
    -“Eso. Pero bueno. Si vo cachai el mote tu lo organizai; tenis que ver los días que el viejo no esté, el tipo de chapa, en fin… la logística como decía un carreta de la cana…
       Durante la tarde afinaron detalles. Arturo dibujó la casa,  señalando las cosas y el lugar en que se encontraban. A las cinco de la tarde, después de un buen almuerzo que volvió a pagar Verdecito, acordaron que Arturo iría a visitar a don Aldo con el fin de ofrecerse para cualquier trabajo que requiriera, aprovechando la oportunidad para averiguar todo lo que fuera útil.
       Al día siguiente Arturo fue a visitar a don Aldo. Al tocar el timbre apareció Roberta.
      -“Buenos días; ¿estará don Aldo?”
      -“No, salió hace rato, pero yo creo que está por volver”
      -“Ah, bueno, dígale que vino Arturo; el me conoce”
      -“Se lo diré apenas llegue, pero yo creo que no se demorará mucho, fue hacer una compras”
      -“Bueno, tal vez pase un rato mas… ; disculpe ¿usted está trabajando puertas adentro?
      -“No, vengo solo dos días a la semana… bueno, a veces tres..”
      -“Ah, que bien. Don Aldo siempre esta muy solo… le hará bien tener compañía..; hasta luego”


(Continuará)

Martes 8 de Diciembre de 2015, 22:30

"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XII)

      Durante la conversación Betancourt  la miraba con una intensidad que cualquiera hubiese considerado descarada. Intentó, más de una vez, rozar su pierna contra la de Roberta, pero el diseño de la mesa no lo permitió. A pesar de la  provocativa conducta de Betancourt, Roberta no parecía darse por aludida.
    En un momento, ensayando por ultima vez intentar tocar la pierna de Roberta se sumergió tanto en su silla que le costó incorporarse.
      -“¿Se resbala don Aldo? Estas sillas a veces no las mantienen… tal vez el respaldo…”
      -“¿Ah ah? No, no, no. Estoy bien…”
     -“Quizá está cansado y tiene ganas de irse … ¿lo aburro?
   -“Roberta, por favor; esta ha sido una tarde muy entretenida para mi… hacia años… meses que no tenia una conversación tan agradable…”
   - “Don Aldo, perdone, pero le quiero ser bien franca. Sé que con lo que le voy a decir tal vez pierda el trabajo que tanto necesito, pero es necesario que se lo diga para evitar malos entendidos: desde hace rato usted me mira con … me mira de una manera que no me gusta… me siento acosada…¿esa es la palabra?, si, acosada. Creo que usted se equivoca conmigo…”
   - “Roberta:  primero, de verdad, discúlpeme. Pero mire; así como usted ha sido muy sincera, también yo quiero serlo. Para que le voy a mentir: desde la primera vez que la vi me pareció una mujer muy atractiva. “Para mi usted es perfecta. A mi edad entenderá que uno no se hace muchas ilusiones… tal vez he sido muy ingenuo… pero no lo he podido evitar… sus labios, su manera de hablar, de moverse… usted me atrae mucho, muchísimo… pero nunca intentaría nada inadecuado…”
“Pues es una lastima”
“A ver, a ver: ¿por qué dice que es una lastima?
“No don Aldo, solo una broma, pero sigamos con la verdad: usted, a pesar de sus años me parece un hombre muy atractivo también…, pero creo que no es el momento… Don Aldo, apenas nos conocemos…”

(Continuará)

Lunes 7 de Diciembre de 2015, 23:55




"¿Qué vas hacer de tu vida?" (XI)

       A la mañana siguiente, Arturo llamó a su antiguo compañero y quedaron de juntarse a las dos de la tarde, en el mismo restaurante.
     Salió temprano y se fue caminando hasta el centro. Compró el diario y se dirigió a la misma fuente de soda en donde el día anterior había desayunado y abandonado el local sin pagar;  mientras revisaba los anuncios de ofertas de trabajo, pensaba una y otra vez sobre la proposición de Verdecito. A las doce, se dirigió a la plaza y, sentado en un escaño, hizo tiempo entreteniéndose con las palomas.
    Cerca de la hora acordada fue hasta el restaurante. Al llegar, su amigo ocupaba una mesa con dos mujeres. Al verlo, Verdecito le hizo una seña para que lo esperara.
A los pocos momentos, las mujeres se despidieron efusivamente de su amigo.
  -“Cómo está compadre? dijo Verdecito alargando las palabras.
     - “Bien poh. Aquí, con muchas preguntas…”
     - “Y aquí esta su amigo, para desperjarlas po”
    -“Lo primero es respecto a la repartija. Cuanto sería para cada uno..”
   - "Mire compadre. Depende: si el dato es suyo, 60 para usted y 50 para mi, pero el que da el dato es quien entra, si usted, yo lo espero en el auto…”
    - “Mmm. Y cuanto es lo que mas has sacado…”
   -“También depende poh.  Mira: el mes pasado me hice uno, solito, que me dejó tres palos…”
   -“Pero era una bodega… doce computadores chicos… ; me los pagaron al contado… yo tengo alguien que te compra y te paga en billetitos…nada de consignación… de una”
   - "Mira yo tengo una dato que puede ser bueno. Cuando trabajaba en el condominio llego un viejito, un dentista jubilado… tenia una casa llena de antigüedades… según el mismo valían millones… cuadros, esculturas, figuras de porcelana, pipas como de piedra…, muchas cosas que según él mismo, eran muy valiosas”

   - "Mmm, mira el problema con las antigüedades es que no las podis vender aquí, tení que llevarlas a Santiago o, para mayor seguridad a Argentina, a Mendoza… ahí te las pagan al tiro"

(Continuará)

Domingo 6 de Diciembre de 2015, 22:30