"Tristes Boutiques"


   Cuando camino por el querido puerto sin otro propósito que el de disfrutar de sus calles y su gente, suelo internarme por esas galerías comerciales de escaso publico. 
   Pese a que sus débiles luces artificiales luchan contra las penumbras, es inevitable experimentar una cierta tristeza.    Por lo general, no tienen salida a otra calle y, al final, suele haber una "boutique" y dentro de ella una apenada mujer morena; sus vitrinas exhiben alguna "tenida de temporada" y los consabidos letreros de "todo a mitad de precio".
  Usualmente la dependiente sonríe como invitando a entrar. No puede dejar de contagiarme su aire melancólico y preguntarme cómo es posible que una tienda así pueda sobrevivir. 
   La palabra "boutique", generalmente escrita en el estilo art nouveau, parece rechazar su identidad, reflejando el deseo de ser iluminada por luces de otros lugares quizás más elegantes pero foráneos. Sus débiles reflejos artificiales luchan infructuosamente por ser lo que no son.

Jueves 27 de Agosto 2015, 22:00

"Historias"



  Hay historias de vida que, además de conmovernos, son verdaderas clases de psicología, filosofía, religión y paciencia. Cuando alguien nos cuenta su vida con el corazón papitándole en la boca, cuando hay sencillez y sinceridad, nos emociona.      
  Comprendemos que la condición humana es difícil, que en una vida bien vivida hay momentos llenos de resistencias a lo inevitable, desesperanza, soledad, desanimo, pero teniendo siempre la sospecha que vendrán tiempos llenos de desasimientos, optimismo y alegría. La sospecha se transforma en certeza cuando nos damos cuenta de que hay "algo" más.

Miercoles 26 de Agosto 2015, 23:00



“Des-encuentros”


    Dos veces al mes Camila se reunía con sus amigos de la universidad para escalar los cerros que rodeaban la ciudad. Aquella luminosa mañana de octubre, tan pronto se bajo del auto, lo vio por primera vez. Como siguiendo un guión de película se miraron de frente sin que hubiese motivo para ello. A pesar que estaban distantes, ambos sintieron una conmoción instantánea.  No fue una mirada romántica, sino aquella que delata miedo y atracción al mismo tiempo. Paulo comenzó a ascender rápidamente mientras Camila iba más atrás a su propio ritmo.
  La segunda salida tuvo lugar dos semanas después. Esta vez se encontraron en la cumbre. Volvieron a mirarse, sintiendo el mismo vértigo, pero cada uno siguió en lo suyo. Mientras Camila hacia graciosos comentarios sobre las dificultades del ascenso, él, a un par de metros, no podía disimular la gracia que le causaba escuchar la sinceridad del relato. A pesar de la distancia y con muchas personas alrededor, ambos eran conscientes que de alguna manera estaban comunicándose sin hablar. Sin embargo, él no se acercó.
  La tercera excursión fue al cerro El Roble. Durante la ascensión Paulo le advirtió que tenia desatados los cordones, buscando el encuentro que sin razón se demoraba; Camila sólo atinó a decir gracias y abrochárselos. Sintió temor por su cercanía. Ella sabía que esas miradas eran tanto un anuncio de amor como un presagio de dolor.
Pasaron algunos meses hasta que un día Camila sintió la necesidad de volver a verlo. Varias veces coordinó con su grupo para escalar, pero por mal tiempo o desencuentros no coincidieron.
  Una tarde, mirando las fotos de salidas anteriores reparó en el rostro de una mujer que le pareció lleno de ternura. Días después supo que Paulo había comenzado una relación, precisamente con esa mujer de mirada tierna. Su nombre era Camila.


Martes 25 de Agosto de 2015, 23:30




"Metro"


                                                                     
 Había trabajado todo el día y aunque estaba muy cansada no quería llegar a su casa. Volver a sentir la mirada apática de su marido acostado y con el cuarto y la cama desordenada; la bandeja del desayuno casi cayéndose del velador; el olor a hierba, humedad y desilusión.
     Por primera vez en muchos años decidió no dormir en su casa y pensó en llamar a la Jocelyn para pedirle alojamiento, pero la detuvo el saber que tendría que soportar las miradas insistentes y ridículamente provocativas de la pareja de su amiga. Después, en llamar a su tía Javiera, pero nuevamente el discurso de “paciencia mijita, los hombres son todos así, cuida lo que tienes” la disuadió.
   Decidió recorrer la línea uno del metro. Cuando por parlantes anunciaban que era el término del recorrido, cambio de anden y volvió hasta el otro extremo de la línea. Bajó nuevamente con destino a Pajaritos, pero en la estación Los Héroes, subió  una mujer de minifalda roja y maquillada en exceso. Se sentó a su lado.
   “Que andai haciendo sola, Guachita, no vei que a esta hora es brígido…”
 “Es que no quiero volver a casa para encontrarme con un vago de mierda que vive a mis expensas; trabajo todo el día en una panadería para mantenerlo… estoy cansada”.
  “Mira, te soy sincera guacha: cuando hombre, era igual a tu pareja; hasta que un día cambió todo y tuve que comenzar a vivir para mi. Pregúntate qué quieres hacer con tu vida, eso no ma”.
  Claudia volvió a su casa. Al entrar no saludo a su marido,  guardó todas sus cosas en su vieja maleta, le escribió una carta y se devolvió a su Traiguen natal.

   A la semana, al acabársele los cigarros, la cerveza y sin nada que comer, Johnny salió en busca de trabajo.

Lunes 24 de Agosto de 2015, 23:00

“Bosque”




            Efraín consiguió, por fin, que su familia, dos niños y su mujer, accedieran a pasar las vacaciones en Vilches,  localidad al interior cordillerano de Talca y no en la costa. Llegaron a mediados de Enero y todo iba bien: los niños se entretenían persiguiendo coliguachos y su mujer, tostándose al sol pues, según ella, el tostado cordillerano era mas profundo y duraba más que el de playa.
            El viernes 22 decidió aventurarse en donde el rio Maule tiene el mayor ancho. Cometió el error de salir después de almuerzo, mal momento para comenzar una escalada. Caminó durante lo que le parecieron dos horas (no había llevado reloj), y pronto se dio cuenta que no era fácil ubicarse con solo su intuición. Cuando el sol dejó de iluminar la copa de los grandes arboles, decidió regresar. A poco andar comenzó a dudar si acaso el sendero era el mismo, pues el bosque era mas tupido que el visto al iniciar la excursión. Cuando las estrellas comenzaron a aparecer en el profundo cielo negro aceptó que estaba perdido.
            Antes que oscureciera del todo, comenzó a correr sin mucho rumbo pero manteniendo lo que imaginó era el oeste. De vez en cuando gritaba: ¡Marianaaa, Marianaaa! pero solo oía por respuesta un sinnúmero de ruidos de animalejos que comenzó a temer.
            A las tres horas, si estiraba su brazo, no  podía ver su mano. La desesperación aumentaba. Eso, hasta que comenzó a escuchar risas y la voces inconfundibles de su familia
            Al llegar Mariana dijo:
            ¡Gran excursión, Efrain!.  Solo subiste esa montaña y desde hace rato veíamos como te dabas vueltas y vueltas; ¡que manera de reírnos! 

Domingo 23 de Agosto de 2015, 22:00



“Olvidos”



              Cuando Estefanía comenzó con los primeros olvidos, confirmando el diagnóstico del médico,  llamó a Maximiliano y le dijo:
            -“No quiero que sufras a mi lado, prefiero que te vayas y me dejes sola”
            - “No digas eso. Sabes que no te dejaré nunca. Estuviste conmigo en las buenas y las malas, me apoyaste cuando más lo  necesité, durante los últimos treinta años, cada vez que he llegado a casa me has recibido con una sonrisa. No mujer,  no te dejaré sola, además hay otra razón, quizá la mas importante, es la única que no quiero que olvides.
            - “¿Cual?”

            - “Te amo”

Sábado 22 de Agosto de 2015, 23:00

“Semáforos”




        Litto Yosse, unos de los pintores mas importantes de América Latina, nació en una de las ciudades mas australes del mundo. En una entrevista publicada hace pocos días en la prestigiosa revista The New Yorker, cuenta que su enamoramiento por los colores comenzó a los siete años. Sus padres, probablemente aburridos con la monotonía invernal, salían a pasearlo en automóvil, un enorme Impala. En aquellos tiempos los construían con la palanca de cambios incorporada a la espiga del volante, con formas aerodinámicas y asientos en hilera, sin separaciones; el quedaba instalado en el medio. de los asientos delanteros. Cuenta que esos paseos le permitieron descubrir las  variadas tonalidades y formas que tienen las nubes en las ciudades australes; los paisajes iluminados por la luz fría  y, en algunos lugares de la costa, el extraño verdor de las aguas del estrecho de Magallanes.
        De vez en cuando, abrigado hasta casi perder la movilidad, lo dejaban internarse en un  bosquecillo donde descubría, asombrado, el verde único de musgos congelados.
            Cuenta que probablemente fueron los semáforos los que le produjeron el encanto y fascinación por los colores.  En los años cincuenta, en las esquinas de las calles Colon con Bories de su ciudad natal,  estaban instalados dos semáforos, El momento mágico acontecía cuando el auto en que lo paseaban se detenía. En esos breves instantes  presenciaba la magia. Magia que no era sino ver la intensidad de sus luces rojas, amarillas y verdes, pero con un matiz que no ha vuelto a ver en su vida.  Que toda su pintura no ha sido sino un esfuerzo esperanzado de encontrarlos nuevamente.

Viernes 21 de Julio de 2015, 23:59

“Accidente” (VII)




“Accidente” (VII)

       Días después, siguió enterándose que a varias personas, todas relacionadas con el accidente, les había acontecido algún hecho o circunstancia afortunada. Sin embargo, para él, la vida siguió igual por un par de meses. Eso, hasta que un dia en que caminaba por la misma avenida del accidente se detuvo a leer los titulares de los periódicos, hasta que sus ojos, como comandados por una fuerza extraña, quedaron fijos en un número de la “Lottery”. Demás esta decir que ese mismo fin de semana, gano un premio de cien mil dólares con el numero 0970 y, días después, el departamento de estado le comunicó que se había aceptado su solicitud de residencia permanente.


Fin

Jueves 20 de Agosto 2015, 21:30