Martes 17 de Marzo 2015, 22:00


"Cerrajero" (VIII)


           Desde hace unos meses el trabajo en el banco se le hace tedioso; mira con frecuencia el reloj que cuelga en el gran salón de entrada. No puede evitar repasar una y otra vez todos los detalles: se levantará a las dos de la madrugada,  subirá en pijama hasta el departamento 802. Ya conoce la cerradura; calcula que la operación puede durar entre ocho y doce minutos, pero se propuso el tope de quince. El sólo imaginarlo le produce una sensación de vértigo que busca, luego rechaza y vuelve a lo mismo. Lo que aun no decide es si entrará: cruzar el umbral supone traspasar un límite que en un principio se había impuesto. Piensa que aunque las muchachas no lo sepan, una vez que lo haga, que ingrese en su intimidad, comenzaran a mirarlo de otra forma, imagina que despertará en ellas un interés que no podrán descifrar.

 (Continuará)


No hay comentarios:

Publicar un comentario