Viernes 13 de Marzo de 2015. 23: 30




"Cerrajero" (IV)



           Comenzó por comprarse un sencillo cerrojo de llave simple; luego, un candado del siglo pasado, más tarde y a medida que iba adquiriendo pericia, buscaba en las ferias de las pulgas candados y cerrojos cada vez más difíciles y complicados.

      Los fines de semana los dedicaba a armar y desarmar cerraduras. Poco a poco su destreza en abrirlas le iba produciendo un extraño placer. Veía la cerradura como algo que debía conquistar y la conquista era su obertura. Muchas veces pasaba horas practicando hasta que, con el sólo oído, podía distinguir el dulce y casi imperceptible sonido que producían las espigas al caer sobre las muescas.

  (Continuará)

1 comentario:

  1. "...pasaba horas practicando hasta que, con el sólo oído, podía distinguir el dulce y casi imperceptible sonido que producían las espigas al caer sobre las muescas."

    Bonita fluidez de la prosa.

    BG

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